miércoles, 31 de diciembre de 2008

dosmilnueve


Que sea un año hermoso. Salud!

martes, 30 de diciembre de 2008

En la librería Chelén (Mercedes)



Sebastián Pandolfelli, Alberto Brunetti, Walter Perruolo, Julián López, Andrés Monferrand, Octavio Fiorelli, Juan Ferrandís y Juan Guinot.

Julián López


Sebastián Pandolfelli


Juan Guinot


martes, 23 de diciembre de 2008

Y vos qué leíste?/Página 12

BALANCE DEL AÑO EN NARRATIVA, POESIA Y ENSAYO
Celebración de la diversidad y la edición independiente
Un relevamiento hecho entre escritores argentinos da cuenta de una producción heterogénea y del despliegue de un amplio arco estilísitico. Entre otros autores, fueron reconocidos Arnaldo Calveyra, Hebe Uhart, Daniel Guebel, Carlos Gamerro y Fogwill. (Click!)

viernes, 19 de diciembre de 2008

Merceditas

Mañana voy a leer en Mercedes con algunos de mis amigos y otros escritores que todavía no conozco. Me entusiasma salir de la ciudad, ir a sitios donde su puede fumar en lugares públicos y la cerveza se vende fría, masticable. Me gusta vivir acá, pero a veces me gustaría estar en otra parte, donde el río esté más cerca y las ranas fritas no sean un plato gourmet sino un tentempié, un ingrediente hasta que llegan los pescados.
Nos invitó Juan Guinot, amigo, escritor y mercedino -el orden de los epítetos no altera el producto-; Juan es uno de los escritores de mi generación que más admiro por su imaginación desmesurada y su desmesurada capacidad de trabajo.
En Mercedes hay una pulpería que sigue en pie desde los tiempos de Rosas. La única vez que fui había una invasión de cascarudos. Hay una silla que está maldita. Quien se sienta en ella, desoyendo los consejos del pulpero, atrae sobre sí la desgracia.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Lectura en Mercedes

El sábado 20 a las 19.30 leemos en la librería Chelén de Mercedes.
&
Juan Guinot/Sebastián Pandolfelli/
Julián López/Selva Almada
+ escritores invitados
&
Más info click aquí.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Din don dan

Sara Gallardo tiene una novela que no leí pero me encanta el título: Los galgos, los galgos… me hace pensar en las carreras de perros corriendo atrás de una liebre mecánica. Me encantaría escribir una novela que se llame Los tilos, los tilos. Aunque no puedan moverse de su sitio son tan elegantes como los galgos. Clara Muschietti tiene unos hermosos poemas sobre galgos. Si tuviera un perro, sería un galgo. Un animal fino y delicado como un gato, pero perro. Lo más parecido a un gato, pero en perro.
El Carlos Carruega ganó el Gordo de Navidad cuando yo tenía 8 años. Un entero. Un montón de plata. Renunció a su trabajo en Obras Sanitarias y así mi padre tuvo un empleo estable. Cuando supimos que el Carlos Carruega ganó la lotería mi madre le dijo a mi padre que fuera a anotarse para tomar su puesto. Estaba claro que el Carlos renunciaría apenas se levantara de la resaca del festejo.
Hasta el Gordo de Navidad criaba galgos y los hacía competir en carreras de perros. Rico, compró caballos y empezó a construir una casa en el filo de una cuchilla. Una casa que, terminada, habría sido hermosa, a 200 metros de las viejas vías del ferrocarril. Cerca de los bretes que habían quedado en pie de la época en que funcionaba el tren; un sitio al que llamábamos Los Bretes y adonde íbamos los domingos que mi madre tenía libres a tomar mate y andar en bici. Un sitio plagado de espinillos, tan dulce y narcótico cuando estaban en flor. Desde nuestra repentina buena suerte (mi padre al fin tenía un trabajo estable y le pagaban un salario por hijos y mujer) veíamos la casa en construcción del Carlos Carruega, detenida en el tiempo, el esqueleto de una mansión. Lo conocíamos de pobre y siendo nuevo rico alguna vez subimos hasta su casa en construcción. Su esposa nos condujo por las habitaciones sin terminar. Sería alguna vez la casa más hermosa que hubiéramos pisado. Donde había piso de tierra habría gruesas alfombras; sobre las paredes todavía de ladrillo pelado, revocadas, cuadros lindísimos y adornitos, todo muy fino. Los muebles estaban la mayoría con sus fundas de nylon. Sería una casa hermosa alguna vez. Los galgos escarbaban el piso enterrando los huesos que el dueño pudiente les compraba ahora que podía. Pero ya no le importaban los galgos al Carlos ahora que podía tener caballos y correr carreras de verdad. Los animales andaban por la casa en ciernes comportándose como mascotas tontas, perdiendo la silueta y la agilidad.
Compró varios caballos y apostó un montón por los propios y por los ajenos.
A la navidad siguiente, el Carlos Carruega estaba más pobre que un muerto. El esqueleto de su mansión quedó levantado sobre la cuchilla, una promesa en vano, perfumada por los espinillos en flor, al costado de las vías muertas. Mi padre llegó a casa con la caja con pan dulce y sidra que le dieron en el sindicato de Obras Sanitarias.

domingo, 30 de noviembre de 2008

viernes, 21 de noviembre de 2008

Poesía en Fedro

Cierre anual del Ciclo de Poesía en Fedro
Poetas invitados
Alberto Szpunberg/Paula Jiménez/Carlos Juárez Aldazábal/Selva Almada
Jueves 27 de noviembre a las 20 hs.

Carlos Calvo 578
Coordinan:Florencia Walfisch/Ana Lafferranderie


www.fedrosantelmo.com.ar

sábado, 8 de noviembre de 2008

lunes, 27 de octubre de 2008

En librerías

Pablo Alí/Selva Almada/Juan Diego Incardona/Alejandra Zina/Ariel Magnus/Julián Urman/Maximiliano Matayoshi/María Sol Porta/Leandro Custo/María Molteno/María Fasce/Lucía Marroquín/Mariela Ghenadenik/Alejandro Parisi/Agustina Arias/Germán Maggiori/Celia Dosio/Hernán Arias/Romina Doval/Juan Terranova/Diego Grillo Truba
[De puntín/Cuentos 4/Editorial Sudamericana]


jueves, 23 de octubre de 2008

Borrador


jueves, 16 de octubre de 2008

Increíble

Vengo de leer el libro Increíble de Mariano Blatt que editó hace poco la editorial de la revista El niño Stanton. No puedo decir nada que esté a la altura de esta cosa bella que es la poesía de Mariano, un poeta adorable, él mismo un pibe de oro. Pero puedo transcribir uno de sus poemas.
"¡Qué tranquilo que amanece el Pibe de Oro cuando está de vacaciones! Si hasta la mañana es mucho más fresca con él saliendo de la casa en short de fútbol todo blanco y ojos achinados de sueño. Supongo el olor que debe tener en la piel, abajo del brazo, entre las piernas. Todo sueño. Viene el sol y le da una piel que es una belleza verla, olerla de lejos y, cuando se deja, de cerca. Viene el sol y se encuentra en el camino con el Pibe de Oro y ahí lo moldea, lo pinta, le da ese color y ese olor y le da los ojos achinados del sueño, la primera sonrisa del día cuando me ve tirado más allá mirándolo. Tiene los dientes sucios pero para mí que no se los lave, ni entre las piernas ni abajo del brazo. Vayamos directo a la playa, le digo, y en la orilla se saca el short y entra desnudo al mar pero dándome la espalda. Es una cosa maravillosa. Es el Pibe de Oro a la mañana y yo sentado en la arena seca."

sábado, 4 de octubre de 2008

Esta noche en San Telmo

Hoy leemos
Alejandra Zina
Julián López
Selva Almada
Sábado 4 de octubre, 22.00
Bar Plasma [Piedras 1858]
Entrada gratis

jueves, 25 de septiembre de 2008

Mica expone

La infancia es el lugar del desamparo. No importa si un niño tiene padres o no, si son mejores o peores: un niño siempre está solo contra el mundo. Transitar la infancia y llegar vivo para contarlo es una pequeña gesta heroica que la mayoría de nosotros pretende olvidar, esconder bajo postales felices de juegos, días de playa y fiestas de cumpleaños. Como grandes zonzos ahogamos en los pozos de agua de la memoria al niño valiente y heroico que fuimos. Transformamos en anécdotas graciosas las arbitrariedades de nuestros padres y maestros, festejamos como “ocurrencias” sus injusticias y terminamos creyendo que el niño que fuimos se lo merecía. Ahora que somos adultos estamos del lado de los adultos, qué traidores!
Orejas de conejo, la preciosa serie de Mica Hernández, se pone, felizmente, del lado de los niños.
Una nena en un dos ambientes porteño en la década del 80 escribe: el mejor juego para cuando se está solo: dibujar. Una mujer, veinte años después, retoma los dibujos de infancia, no le esquiva el bulto a los sitios incómodos de su pasado-niño, interviene, actualiza, pone en marcha los engranajes de su propia memoria y elige compartirla con nosotros. Rescata, justicieramente, a la niña heroína que fue.
[Selva Almada, Septiembre 2008]

miércoles, 20 de agosto de 2008

Revista Quimera, Núm. 296/7, Barcelona





Una chica de provincia, de Selva Almada.
Gárgola ediciones, Buenos Aires, 2007.


Por Jimena Néspolo

Selva Almada (Entre Ríos, 1973) encuentra su voz en el relato de la infancia en tierras de provincia –infancia asumida como valor y como enigma–, y desde esa piedra de toque singular anuncia su promesa. El volumen se organiza en tres secciones, dos nouvelles (“Niños” y “Chicas lindas”) y un apartado final (“En familia”) que agrupa siete relatos breves muy logrados planteados a modo de variaciones sobre un mismo enigma familiar, el relato de un suicidio. Si bien el volumen insinúa las lecturas iniciáticas de Mark Twain, Verne, Salgari y Louise M.Alcott, el realismo demorado de esta prosa que indaga el enigma de la muerte reinventa nuevos afluentes para esa “zona-Saer” de la literatura argentina de entre siglos. Selva Almada es –según se presenta en la contratapa del libro– de una provincia donde se han librado batallas históricas, donde su accidente geográfico característico son las cuchillas. La vida y la literatura dirán qué hace Almada con tamaña herencia.

miércoles, 30 de julio de 2008

Nuevo ciclo

Naranjas azules
lectura + música
Selva Almada/Matías Laje/Juan Guinot
Músicos invitados
Domingo 3 de agosto/21.30/Boedo 830
Organiza Paf productora cultural
$6

lunes, 28 de julio de 2008

Batracios

Una rana casi transparente se posa en el vidrio de la ventana de la cocina en la casa de mi madre.
Viene todos los días, dice ella, a comer bichitos.
¿Cómo sabés que es la misma?, le digo.
Es, me asegura.
La rana, una miniatura siliconada, se queda adherida al vidrio.
No sé cuánto tiempo vive una rana.
En el patio hace años que mi madre dice que tiene un sapo cururú. Lo trajo de cachorro, no era más grande que una piedra pequeña. Lo soltó entre las plantas. Nadie más que ella lo ha visto nunca. Ella y los gatos, dice que los gatos se tropiezan con el cururú dos por tres, erizan el lomo el sapo y los gatos y agarra cada uno para su lado.
No quiero que me cuentes nada de ese sapo, le digo cada verano.
Pero si es buenito, me dice mamá, fijate vos que desde que está acá no hay mosquitos.

miércoles, 16 de julio de 2008

Chicas leyendo

Samanta Schewblin/Laura Yasam/Selva Almada
Martes 22 de julio, 19.30
Espacio Y [Laprida 1963, PB "B"]
Entrada gratis

martes, 24 de junio de 2008

Tan real

Noche de realismos en Alejandría
Gustavo Ferreyra/Oliverio Cohelo/Selva Almada
Edgardo Scott/Yair Magrino
Martes 1 de julio, 20.30
Bartolomé Mitre 1525

jueves, 12 de junio de 2008

martes, 3 de junio de 2008

Acompañamiento de lujo


Pusieron la música Alche y Pandolfelli
Puso el ojo detrás de la cámara Mica Hernández
Miércoles 28 de mayo/Ciclo Los mudos


lunes, 2 de junio de 2008

De colada!

Recomiendo calurosamente el libro de Hernán y la nota! (Y pego el recuadro dónde aparezco de colada.)
Diario Crítica/Lunes 2 de junio
Crítica de libros
"Prosa del cedido por el oro", de Hernán Lucas
Por Laura Pratto
Links
"El universo familiar y su campo gravitatorio, cuyas fuerzas nunca terminan de descifrarse, aparece como inquietud en varios poetas contemporáneos. Es posible citar, como ejemplo, la producción de la chaqueña Claudia Masin, quien en 2007 publicó el texto poético El secreto dentro de la antología homónima que recopilaba su obra. En ese volumen puede advertirse el minucioso escrutinio que hace la autora a través de las voces femeninas originarias de su familia.
El cordobés Luciano Lamberti, en su libro Sueños de siesta y numerosos poemas inéditos, también se sirve de la dinámica velada o evidente de las filiaciones como materia prima para un álbum vernáculo de estampas difusas.
Una chica de provincia, la obra de la entrerriana Selva Almada, ofrece pasajes donde la escritora sondea y entrecruza familia y muerte, y el lector queda perplejo, igual que ante una fotografía en la que cabe sospechar que cada sonrisa podría tratarse –como sostenía la escritora norteamericana Susan Sontag– tan sólo de una complacencia primordial ante la cámara fotográfica."

sábado, 31 de mayo de 2008

Revista Ñ/Sábado 24 de mayo

Yo recomiendo
Por Leonardo Oyola

En "Una chica de provincia" (Gárgola, Colección Laura Palmer no ha muerto, 2007), la escritora Selva Almada es tan hábil y encantadora como ese abuelo narrador de historias que aparece en su libro. El piropo pasa por compararla con el Sam Shepard de "Crónicas de motel" y el Wim Wenders de la película "París,Texas", que hurgan en el desierto corazón de un adulto para volver una y otra vez sobre los mismos parajes y lo que fuimos. La autora - de lo que para la mayoría es la nada y lo que ya fue- hizo con sus "Niños", "Chicas lindas" y "En familia" algo en verdad inolvidable.

jueves, 22 de mayo de 2008

Convite


jueves, 15 de mayo de 2008

Pez

Salta un pez plateado suspende el aire detiene el paisaje un momento suficiente para traerme otro lo ha atrapado mi padre en un arroyo lo limpia mi madre sobre el pasto del fondo de mi casa vuelan las escamas impulsadas por la hoja del cuchillo se pierden entre la gramilla láminas tornasol escondidas en las hebras verdes al día siguiente a la semana siguiente cuando les dé el sol y yo acierte a pasar por allí distraída como andaba siempre escondiéndome como andaba siempre tratando de pasar desapercibida como todavía ando pasaré por allí mejor dicho pasé por allí las ojuelas de plata perdidas en el pasto guiñan como bichitos de luz en pleno día como ojitos sin dueño me recuerdan el lomo del pez que adornaron que comimos hace varios almuerzos menos la cabeza que fue a parar con sus ojos secos a las tripas del perro.
Salta un pez plateado me gustaría ahora mismo estar de cara al río mientras salta el pez plateado cualquiera uno otro parecido a ese que pescó mi padre un día qué buena suerte alzarse con un pescado así de grande y gordo y brillante qué buena suerte qué bendición por una vez las idas a pescar de mi padre tienen un argumento un trofeo que traer a casa una hermosa pieza vó que decí que nomá vamo a chupar, tomá suerte de borracho o será al fin y al cabo mi padre un pescador de verdad que sólo bebe para olvidar la frustración de los peces que se escurren en el agua?

jueves, 8 de mayo de 2008

Una chica en la Rolling


Revista Rolling Stone/Mayo 2008
La voz del interior
Relatos de iniciación y muerte en un pueblo entrerriano
Por Pablo Plotkin
Al igual que Annie Proulx en sus Historias de Wyoming (las que incluyen el cuento "Brokeback Mountain"), Selva Almada (Entre Ríos, 1973) reinventa el imaginario rural de un país, o más bien uno de sus posibles interiores. Proulx se mudó de grande al Medio Oeste norteamericano para toparse con esas historias desoladas de vaqueros, amor y violencia. Almada, en cambio, tuvo que abandonar el pago para definirse, ya en Capital, como "una escritora de provincia". Así, la fauna y la mitología de su pueblo, situado en la zona de Colón, aparecen recreadas por una autora dotada de una potencia y una sensibilidad poco frecuentes.
Dividido en tres partes, el libro comienza con "Niños", una serie de relatos que revisa los miedos y las fantasías de la infancia, la relación de la narradora con su compinche Niño Valor y el fin de la inocencia. La muerte ronda a cada paso, desde las primeras imágenes de un velorio pueblerino ("Una tensión erótica atravesaba el aire como ocurre siempre en la desgracia. Las tetas caídas y estriadas de las vecinas, de golpe, parecían llenar los corpiños. Se endurecían los traseros como botones de rosa. Goteaban mieles de camatí los muslos") hasta el accidente fatal de un motociclista cautivante (un easy rider del Litoral) y el sacrificio colectivo de Peludo, un chancho adorado por los nenes que protagonizan el relato. El capítulo dedicado a la matanza es memorable. Almada mezcla en el mismo escenario una especie de tratado ontológico sobre el carácter e influjo social de las flores con descripciones letales del desguace del cerdo. Una escena tan bella y triste que dan ganas de sacarle el jamón al sánguche, aunque aquí no parece subyacer un manifiesto vegetariano sino una reflexión poética sobre las diferentes e imprevisibles formas que pueden adquirir la vida y la muerte.
La segunda miniserie, "Chicas lindas", enfoca los días de pubertad, la fascinación frente a las pibas mayores que se lavan el pelo con agua de lluvia antes de salir de levante y las iniciáticas experiencias frente al sexo y la muerte temprana. La muerte en la ruta de una chiquita, por ejemplo, y la crónica seca y perturbadora de una estudiante que aparece asesinada en su habitación luego de ir a bailar. Ese capítulo se recorta como una pieza periodística ejemplar y es un cierre tremendo para la sección media del volumen, previa a su tercera y última parte, "En familia", en el que se narra el suicidio de un personaje evanescente (Denis) desde perspectivas distintas, con un manejo poco convencional del misterio y la exhibición de los secretos negros que suelen quedar en familia.

jueves, 1 de mayo de 2008

Revista No Retornable/Abril 2008

Atormentarse a partir de los recuerdos
Por Fernando Lozano
Laura Palmer y una vida casi ejemplar. La vieja Colección Robin Hood de tapas duras y las lecturas de infancia-juventud. Nadia Elena Comaneci y el deseo de un comunismo fuerte y competitivo. Luis Pedro Raota y sus fotos. Viejos, jóvenes, niños. Hombres, mujeres. Todo muere. Todos mueren. O eso parece.
Una chica de provincia de Selva Almada -Gárgola, 2007- está incluida en la colección que la editorial tituló Laura Palmer no ha muerto. La protagonista de la serie Twin Peaks, de David Lynch y Mark Frost, no ha muerto. A pesar de que se vea su cuerpo tirado junto a la orilla del lago en el primer capítulo, a pesar de haber sido asesinada brutalmente, no ha muerto. Desde esta primera negación vemos un reflejo, un guiño hacia la narración de la entrerriana. ¿Por qué?

miércoles, 30 de abril de 2008

Poesía entrerriana

Con prólogo y selección a cargo de Marcelo Leites acaba de aparecer en internet esta Antología que reúne a algunos poetas de Entre Ríos.
Dice Leites en su prólogo:
"Los poetas seleccionados responden a los imperativos de la época. Quiero decir, todos se ajustan al verso libre, de métrica variable o amétrico y al ritmo propio del que escribe; al habla cotidiana y al entorno. El país y la ciudad de origen no deberían impedirnos advertir que así como hay escritores demarcados geográficamente, hay otros que resulta difícil asociarlos con un lugar determinado, ya que las formas y los temas de sus poéticas exceden los rasgos particulares.
No hace falta enfatizar la pertenencia como si fuera una bandera; las raíces son tan insoslayables como la luz y los ríos que nos atraviesan. Por lo demás estos parámetros no son fijos; hay movimientos estéticos en consonancia con los desplazamientos del escritor. El espacio urbano se mixtura con el espacio natural y, a veces, se contaminan entre sí. Un escritor que vive en la provincia no escribe igual que otro que vive afuera; el imaginario probablemente siga siendo el mismo, pero las formas cambian. Tres de los poetas seleccionados escribieron su obra fuera de la provincia y ejemplifican lo que vengo diciendo. Durand, Ríos y Almada han creado espacios de circulación para sus textos y los de muchos otros autores (a través de las editoriales Ediciones del Diego, Interzona, Carne argentina) y han recibido una atención más o menos considerable de la crítica y de otros escritores, lo que les ha permitido recitar sus poemas en lugares diversos y publicarlos en diferentes formatos. No obstante este reconocimiento ocurre especialmente en la gran urbe; mientras que en la provincia estas voces no ingresan dentro del canon de lo legible, por lo tanto quedan tan afuera como Zelarrayán o como lo estuvo el primer Calveyra. "

martes, 22 de abril de 2008

Pompeya (borradores)

No en mi moleskine... es tan linda que no me animo a embarrarla con mi letra.
Hace un par de meses estoy trabajando con María José Algueró; el proyecto es escribir una suerte de novela acerca de su madre, una mujer impactante que se llamaba Vicenta y odiaba su nombre así que todos le decían Cuca. En uno de nuestros últimos encuentros (María José vive en un atelier, en Palermo, con un gato precioso; su casa es tan diminuta como ella y, como ella, está repleta de cosas), me mostró una de las fotos más hermosas y extrañas que vi en la vida: Cuca, joven y bellísima, altísima, flaquísima, con el pelo larguísimo, está sentada en el patio, tiene puesto un vestido de verano y está fumando, sonriendo; detrás de ella, dos hombres o tres, también posan y sonríen, son empleados de la curtiembre, empleados suyos; y a los pies de Cuca tendido (¿rendido?) un enorme león! Está muerto, claro, pero eso en la foto no se nota, tiene los ojos abiertos y amarillos. Que esté muerto es una circunstancia nada más. Porque en ese patio, Cuca bien podría haber tenido un león y andá a decirle algo.
De estas primeras charlas surge el relato que va más abajo... más que relato diría apunte, intento por aflojar la muñeca o, mejor, entrenamiento... voy a tener que entrenar duro para poder atrapar a Cuca y que no me coma el león.

Marta
Una tarde de sábado, de primavera, de mucho sol Marta me bañaba en el patio. A Marta le gustaba bañarme y Mamá la dejaba. Cuando hacía frío colocaba el fuentón en la cocina y dejaba las hornallas encendidas. Cuando estaba templado, como aquella vez, y además era fin de semana y la curtiembre estaba cerrada, lo sacaba afuera y lo llenaba de agua tibia. Me bañaba en ese improvisado baño, enorme, con el cielo como techo; rodeada de macetas y los perros de mi casa que metían el hocico para tomar el agua jabonosa y me hacían cosquillas con la lengua.
Marta era una mujer muy pulcra. Me frotaba con la esponja una y otra vez.
-Me la vas a gastar de tanto fregarla.- Decía Mamá.
-Basta, Marta, que me hacés doler.- Me quejaba yo viéndome los bracitos enrojecidos. (Ver relato completo.)

domingo, 20 de abril de 2008

miércoles, 2 de abril de 2008

Revista Los asesinos tímidos/Número 11

Entre nos
Crítica

Una chica de provincia por Marina Arias

Desde tiempos inmemoriales "bello", "ágil" y "reflexivo" han sido tres calificativos difícilmente pasibles de ser asigandos simultáneamente a un mismo texto literario. Lo retóricamente disfrutable no suele ser prolífico en nudos narrativos, así como las historias atrapantes por lo general no invitan a demasiada introspección. Una chica de provincia -los relatos reunidos de Selva Almada sobre su infancia en Entre Ríos- es una feliz excepción a esa regla: es imposible no leerlo de un tirón así como es imposible no detenerse a paladear descripciones como "cubiertos los escotes con la mantilla azul de las glicinas. Oculto el pellejo de los cogotes tras las varitas de retama florecida. Sucias las faldas de hojas y espinas y cabos y pétalos sueltos; el olor de los sobacos mezclado al de las flores y el incienso" o "aquel había sido un verano sin lluvia y las paladas de tierra cayeron sobre el ataúd como si lo estuviesen apedreando". Al mismo tiempo, la pluma de Selva Almada, como una suerte de magadalena proustiana, nos echa en cara algo de la sabiduría infantil perdida en el camino: "la muerte de un hombre parecía no cambiar nada, sin embargo la muerte de un perro lo cambiaba todo"; "el mundo de los adultos nos interesaba poco y nada, a lo sumo nos provocaba una cierta curiosidad de entomólogo (...) los queríamos, pero había una suerte de compasión en nuestro afecto".
Pero como los grandes escritores y a través de una lograda narradora en primera persona, la autora se anima a reflexiones que una vez enunciadas se presentizan como verdades íntimamente ya sabidas: "en la mitad de mi infancia aprendí lo pequeño y tedioso que era el universo de las niñas" o "hay una época, en ese período de tiempo entre los once y los trece años, en que la amistad entre chicas es algo especial. Tiene poco y nada de fraterno y se parece bastante más al amor".
Niños, Chicas lindas y En familia son los títulos de los libros de relatos agrupados en Una chica de provincia. El primero cuenta la infancia compartida con su primo hermano, Niño Valor, quien "era el único amigo que tenía en el mundo". Pero también cuenta de la Abuela, a quien la dureza de la vida ha llevado a ver sólo un chancho en Peludo, la mascota de los chicos inevitablemente carneada una mañana de verano. Y de la madre, quien dice preferir asistir a los velorios a la medianoche porque "es un momento íntimo, donde la muerte se despoja de exageraciones y se torna genuina, natural. Algo que le está pasando a otro, es cierto, pero que tarde o temprano nos va a suceder". Y del padre quien "trabajaba en Obras Sanitarias desde que el Carlos Carruega ganó el gordo de navidad y dejó el puesto, y lo más cerca del cielo que podía llevarme era sobre sus hombros".
En un tono algo más puigiano y bastante más desolador, Chicas lindas da cuenta de la pubertad de la narradora, esa época en que convertirse en mujer de una vez por todas es un hito anhelado.
Narrado tanto en primera como en tercera persona, En familia resulta el relato menos autobiográfico. Quizá por eso en una primera lectura puede parecer el más "literario" de los tres. Pero el mayor talento de Selva Almada está en tornar invisible el trabajo de escritura para hacernos sentir que las descripciones hermosas, las lúcidas observaciones y las historias atractivas surgen de su memoria y llegan a la nuestra sin mediaciones. LAT

domingo, 30 de marzo de 2008

Diario Perfil/Domingo 30 de marzo

Las voces de un nuevo territorio
Por Juan F. García
Poetas argentinas (1961-1980)
Compiladora Andi Nachon
Ediciones del Dock
Para un país que genera incansablemente poetas-editores, parece extraño que no haya suficientes antologías literarias que exploren otras posibilidades de leer la producción nacional. Las antologías de poesía, en verdad, brillan por su ausencia. Cuando en 2006, Irene Gruss presentó Poetas argentinas (1940-1960), la sensación fue que se venía a llenar un hueco, el mismo que se completa con el volumen que Andi Nachon (Buenos Aires, 1970) preparó continuando aquélla, de poetas nacidas entre 1961-1980.
El canon literario argentino (periodismo cultural y universitario aunados) es eminentemente masculino, con especial atención en la narrativa. El campo está compuesto por cantidad de poetas mujeres que por años fueron desplazadas por nombres de varones. Hasta los años 60 los nombres de mujeres aún son contables con pocos dedos. En los primeros 80 el reencuentro de la dispersión post dictadura nutrió las formas de leer la realidad, de contar la experiencia desde una mirada política, que en muchos casos abrevaba en el feminismo, y en las escrituras que habían empezado a gestarse en el primer lustro de 1970. Es así que el canon poético, nunca reductible, se llenó de nombres que hoy son ineludibles en la poesía contemporánea. Aun a pesar del centralismo porteño, aquí vinieron las voces que también traían el rumor de otros paisajes, otraslecturas, otras vivencias. Y es éste, quizá, un trazo grueso donde puede leerse en contexto una antología que sólo integran mujeres.
Un lugar común: toda antología es una elección arbitraria. Lo que se evidencia en Poetas argentinas (1961-1980) es una lectura generacional y estética. Una convivencia de 53 voces que, con sus diferencias más notables, arman el coro de lo que se produce en el país. Poetas que vienen interrogando al lenguaje, construyendo lo que por ahora es imposible aventurar pero que se está gestando. Han confirmado su lugar con obras precisas de lo que son muestra los poemas seleccionados: Gabriela Saccone, Beatriz Vignoli, Sonia Scarabelli, Laura Wittner, Bárbaro Belloc, Macky Corbalán, Claudia Masin, Paula Jiménez (todas ellas nacidas entre 1961 y 1972). Empiezan, podríamos arriesgar, a afianzar sus poéticas. De entre las que aún están elaborando una pregunta mayor (que incluye forma y contenido, claro está) se destacan los poemas de Verónica Viola Fischer, Florencia Walfisch, Selva Almada, Alejandra Baldovin, Carolina Esses, María Celina Galera. De entre las nuevas, el riesgo formal se evidencia en la tucumana Sylvia Basch; también se destaca Lola Arias, Florencia Castellano, Eliana Navarro, María Julia Magistratti, Clara Muschietti y Eugenia Segura. Y un bonus track: Juana Luján, Mariana Suozzo y Paula Soruco, que no ingresan en la cronología elegida, pero que por calidad de sus producciones bien merecen estar. Una extensión de la mirada sobre el futuro. La poesía de lo porvenir.
Una lectura atenta y desprejuiciada en dos vías: la primera, la individuación de cada poeta; sus días y sus diálogos con la cultura; las herencias visibles o posibles. Armar un mapa donde las voces de un vasto territorio puedan estar mínimamente representadas. (Les compete a las instituciones oficiales sostener un arduo trabajo de edición del gran mapa poético argentino, donde no valgan olvidos, tachaduras ni intereses personales.) He ahí donde comienza la segunda vía de lectura: el lugar de editor y antóloga. En Ediciones del Dock conviven las generaciones y es por eso que estas antologías encuentran su lugar de pertenencia. Andi Nachon ha editado casi una decena de libros, y ha sido antologada en las mejores muestras de poetas contemporáneos latinoamericanos. En el prólogo a la presente edición, justifica las faltas saldadas por las estéticas que tendrían su "voz" en el conjunto. La cronología como orden, descartando las nociones de agrupamientos posibles en "album familiar, jardines de las delicias, cotillón y purpurina, desmesuras, para verte mejor o sitios...".
Todos los sellos de poesía (que desde los 90 vienen siendo el trampolín para la circulación de buena parte de los y las poetas locales) están representados. Desde las editoriales de distribución nacional hasta los proyectos que quedaron en el camino, la hoja suelta, el pequeño tamaño, el bordado, la lata y el CD.
Poetas argentinas (1961-1980) es la primera en su tipo. Como toda antología, cada entrada es un recorte que, según la preferencia, nos interpelará para seguir leyendo.
"Ejercicio de atención y humildad, en trayecto alerta más a las resonancias diversas que a las líneas de pertenencia", puntualiza Nachon; y también, podríamos afirmar con Sonia Scarabelli: "continua, cambiante forma/ tan amorosamente empecinada/ en mecernos bajo la luz/ hacia el batiente y hondo/ corazón del misterio".

miércoles, 26 de marzo de 2008

Tigre suelto

Has recorrido un largo camino, muchacho!

Mañana gran presentación gran
Gólgota
la nueva novela de Oyola
Casa del Libro [Madrid]

domingo, 16 de marzo de 2008

Poetas argentinas 1961-1980 [presentación]


Martes 25 de marzo, 19.30
Casa del Escritor [Lavalleja 924]
Leen: Gabriela De Cicco/Macky Corbalán/Laura Forchetti/Eliana Navarro/Irene Ocampo/Sonia Scarabelli

lunes, 3 de marzo de 2008

Página 12/Lunes 3 de marzo

Literatura/Entrevista a la escritora Selva Almada
Por Silvina Friera

Color local, con tonos oscuros

En su reciente libro de relatos Una chica de provincia, la autora bucea en su infancia y adolescencia en Entre Ríos, para contar historias atravesadas por la muerte. Almada dice que necesitó venir a vivir a Buenos Aires para escribir sobre su tierra. (Leer nota completa)

sábado, 1 de marzo de 2008

Fshishshsh

A veces siento un silbido en el pecho como si mi caja torácica fuese mi casa de infancia, sin terminar, con techo de zinc, y tuviese otra vez ocho años y escuchase el viento del sur colándose entre las chapas flojas, metiéndose en el dormitorio sin cielorraso. Me tapaba hasta la cabeza con las mantas porque me daba miedo el paso de fantasma del viento dando vueltas en la pieza, una mariposa nocturna esparciendo su veneno de escarcha sobre mí y mis inocentes hermanos que, en el séptimo sueño, dormían con la cara y las fosas nasales descubiertas. Me dormía pensando que al día siguiente los encontraría muertos, con los labios azules y las pestañas mojadas.
En la mañana, el sol brillaba en lo alto del cielo invernal y si encontraba sus camitas vacías creía que mi madre había retirado sus cuerpos para que a mí, ahora su única hija viva, no me matase la impresión.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Una chica en el sur

Librería en Neuquén

lunes, 25 de febrero de 2008

El del medio

Estaba despidiendo al chofer del camión jaula que había venido a llevarse una carga de pollos cuando la vio a su mujer hablando con Tonio, su hermano menor.
Verónica tenía a la criatura encajada en la cadera, la musculosa y el shorcito le dejaban medio cuerpo al aire. Habría llegado mientras él estaba en los galpones cazando pollos. ¿Ya se le habría pasado la bronca? Ayer los dos habían peleado y ella había agarrado el nene y la camioneta y se había mandado a mudar a lo de su madre. Cuando pasó a su lado le gritó que no pensaba ir a buscarla de nuevo y otras cuantas cosas que el ruido del motor le habrá impedido escuchar. Por suerte, porque se arrepintió enseguida. Él a Vero la quiere, pero ella lo saca de las casillas dos por tres. (Leer relato completo)

jueves, 21 de febrero de 2008

Anoche salí

A pesar de ser miércoles y de la canícula nocturna me fui al Pachamama donde Funes invitaba a un 3x3: 3 poetas chilenos/3 narradoras argentinas y cierre musical con Millán/Pandolfelli.
De las lecturas (llegué tarde para escuchar las dos primeras) me gustó el relato de Sonia Budassi: una niña, el campo, una vaca muerta y una tragedia familiar: compro!
La performance de la artista chilena Elizabeth Neira, muy ochentosa para mi gusto: la primera parte, un poema declamado a grito pelado (?); la segunda, Neira desnuda encimándose una docena de bombachas: me aburrí.
Millán/Pandolfelli como siempre: desaliñados, bizarros, maravillosos: mi dúo favorito.
En fin, me la pasé lo más de bien, me gané un dvd y hasta vi el eclipse.

jueves, 14 de febrero de 2008

Diario Uno/Domingo 10 de febrero

"Una chica de esta provincia", por Horacio Lapunzina.

En La Isla de hoy presentamos el libro de la escritora villaelisense (residente en Buenos Aires) Selva Almada. Recientemente editado por una editorial capitalina, charlamos vía correo electrónico con la escritora y pudimos también ingresar a su poroso mundo de relatos a través de su blog. Pasen y vean.

martes, 12 de febrero de 2008

Horrible




sábado, 2 de febrero de 2008

Mal de muñecas a escena

Afiche del espectáculo de narración oral de Claudia Stella a partir de los poemas de Mal de muñecas, realizado en enero de 2005.

lunes, 21 de enero de 2008

Mairal pregunta


Pedro Mairal me hizo una entrevista para el señor de abajo. Pasen y lean.

jueves, 17 de enero de 2008

Paraná/Sábado 19






Primer Encuentro Paraná Poesía en Verano 2008
Los días sábados 19 y 26 de enero, 2 y 9 de febrero de 2008 desde las 21 hs . en el Centro Cultural Gloria Montoya

Sábado 19 de enero
Daniel Durand, José Villa, Darío Rojo, Juan Desiderio, Guillermo Neo, Selva Almada, Manuel Alemián, Laura Crespi, Francisco Garamona, Damián Ríos, Gerardo Jorge, Julián Bejarano.

domingo, 13 de enero de 2008

Diario Perfil/Domingo 13 de enero

Microrelato
El campeón, de Selva Almada

Correr en cueros, con las nalgas apretadas en la bombacha ipomea color chicle, descalza, el pelo largo, enredado, en la punta de un mechón, a punto de soltarse, la hebillita metálica, brillante como una mojarrita recién pescada. Correr con los antebrazos pegados a las costillas y las manos haciendo puñitos. Correr a todo lo que da. Contener la respiración para no sentir el aguijón de las rosetas clavándose en las plantas de los pies. Correr con las plantas de los pies llenas de rosetas como los clavos de las zapatillas de los corredores profesionales. Correr y mirar por sobre el hombro para ver si mi primo viene atrás, si no lo ha cazado la solapa o el largo brazo de la Abuela comisaria, atrapa-niños prófugos de la siesta. Viene, sí. Sigue en carrera el Andrés. Viene como un bólido, casi me pisa los talones. Viene rapidísimo, dispuesto a partirme al medio si no me corro, a sacarme de la pista con maniobras sucias de ser necesario, arrepentido de haberme dado esa pequeña ventaja que ahora podría costarle el podio.
Ya habíamos atravesado el jardín y saltado limpiamente el tejido que separa el terreno de la Abuela de los baldíos circundantes. Habíamos rodeado el antiguo cementerio, no por miedo a los viejos espectros si no a su geografía peligrosa: a las fosas vacías, disimuladas bajo el manto de campanillas azules donde más de un incauto había caído como en una trampa para osos; a los restos de cruces de hierro y escombros de ángeles que la lluvia y el viento sacaban de tanto en tanto a la superficie.
Correr a campo traviesa. Saltar las cunetas secas de ese verano crocante. Pasar volando sobre las bostas frescas de las vacas. Pasar con cuidado de no patear las bostas secas porque debajo viven los alacranes negros que no son venenosos, pero duele si te pican.
Correr sin freno sorteando los obstáculos. Los pulmones abiertos, tiernos como un ramillete de brócoli. Las aletas de la nariz temblando, entrando y sacando el aire caliente de enero. Las pestañas bajas como antiparras parando a los bichitos. La cabeza metida entre los hombros y para adelante, bien aerodinámicos.
La casa de la Abuela quedó atrás.
Adelante, cada vez más cerca, el tunal, macizo y alto como un árbol, marcando la llegada.
Poco antes de llegar, el Andrés pasa a mi lado como una saeta, velocísimo. Si yo no estuviese en esta carrera, levantaría los brazos para alentarlo. Vamos Andrés, el niño más rápido del prado! Vamos Andresito viejo y peludo! Vamos gurisito que usted puede! Así como vivamos a los caballos del tío Pacho los domingos que vamos al hipódromo.
Cuando por fin llego, él está a la sombra de las tunas, dando saltitos, con los brazos arriba, haciendo olas a sí mismo. El slip empapado de sudor adherido a su pequeña hombría de niño campeón. Me hace burla. Mantequita: ni con ventaja me podés ganar. Mantequita. Meona. Calenchu. Lo dejo que se burle y que celebre. Si me quedase aliento lo acompañaría en los pasitos de cumbia que hace, meneando su trasero chiquito.
Una vez más nos escapamos de la cárcel de la siesta. Nos queda una buena hora por delante para hartarnos con las frutas coloradas, jugosas de las tunas. Hacer planes. Le voy a decir que me gustaría un par de patines. Me va a contar otra vez de la bicicleta verde que vio en la vidriera de Scarazzini, con cintitas en el manubrio y un ojo de gato así de grande y así de rojo.

jueves, 10 de enero de 2008

miércoles, 2 de enero de 2008

Buenas chicas malas

"Las chicas buenas van al cielo y las malas a todas partes." José María Marcos dice que.