miércoles, 30 de diciembre de 2009

Los enmascarados no se entregan!


Si el 2009 fue el año de la vaca, el 2010 será el año de agarrar al toro por las astas!
Salud, amigos.

martes, 15 de diciembre de 2009

Apuntes sobre nactrufas

Este es el relato que fue finalista del Premio Coseña Eñe 2009, organizado por la revista Eñe (España). Forma parte de un libro de relatos fantásticos que nunca publiqué y supongo que ya no publicaré, pero por el que guardo mucho cariño: La inundación en la casa de las Señoritas Muertas. Este relato y el resto de la serie fueron escritos bajo la mirada atenta y amorosa de mi maestro Alberto Laiseca. Y, posteriormente, revisitados por la mirada también atenta y afectuosa de Pablo De Santis en una Clínica de Narrativa del Centro Cultural Ricardo Rojas (UBA). A ellos dos mi agradecimiento.



Nactrufa. Aunque no haya indicios acerca de su género, siempre nos referimos a ellas como si fuesen hembras. Quizá porque hay algo de femenino en la languidez con que se tienden al sol a la hora de la siesta y en el modo en que se lamen unas a otras los cuerpos.

Modo de reproducción. Nunca las vimos aparearse ni sabemos de ninguna que haya presentado nunca síntomas de preñez. Sin embargo, el número de nactrufas aumenta a diario y la cosa ha seguido así aun después de que apartamos a dos de los peones de quienes desconfiábamos. Me temo que haberlos confinado al aislamiento en las jaulas del jardín de invierno fue una injusticia, pero es demasiado tarde para repararla: dado el estado de enajenación en el que se encuentran, si los soltamos y los echamos al campo, estarían merodeando las granjas vecinas comportando un grave peligro no sólo para las reses y los demás peones, sino también para las personas que viven en ellas. A la hora de rendir cuentas, creo que Dios y los hombres sabrán comprender nuestras razones. Leer el relato completo.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Eter


Este domingo a las 22 voy a estar conversando con Marcela Marcelli y Marina Gersberg en Palabras enredadas.
Para escuchar el programa hagan click aquí.

martes, 8 de diciembre de 2009

Colección Verano


Se viene la última fecha del año del Ciclo Carne Argentina , que nos presenta su Colección Verano con modelos exclusivos y de alta costura.
La colombiana Margarita García Robayo y sus refrescantes crónicas urbanas. El poeta orillero, autor de La razón de mi lima, Mariano Dubín. La delicada trama de los relatos de Ana Cerri, quizá el secreto mejor guardado de la narrativa de los últimos tiempos. Y la vitalidad salvaje y arrolladora de los relatos de Miguel Ángel Molfino, venido especialmente desde Resistencia (Chaco).
No sé a ustedes, pero a mí me da nostalgia que sea la última lectura del año, pensar en un largo verano sin carne fresca que echar a la brasas... así que espero verlos a todos en el bar de La Tribu (Lambaré 873), este jueves 10, a las 20.30.
¡A disfrutar y a celebrar la carne!

viernes, 4 de diciembre de 2009

Mañana



Szperling/Dorr/Maffía/Almada
www.nochehumbert.blogspot.com

domingo, 15 de noviembre de 2009

Premio Cosecha Eñe 2009

Mi relato Apuntes sobre nactufras resultó finalista del concurso organizado por la Revista Eñe (España), que seleccionó 10 relatos entre los 2000 enviados.
El viernes 13 fue la entrega del premio. Allí fue mi amigo Luciano, de punta en blanco, a recibir el diploma y alternar con los demás finalistas.
No me llevé el premio, pero me puso realmente contenta llegar a la final junto a escritores prestigiosos de España, Chile, Perú y Argentina.
Aquí noticias del ganador, Andrés Barba, y del evento en general. Y en breve los diez relatos que serán publicados en el número de otoño de la revista. (Click!)

jueves, 29 de octubre de 2009

Archivos

Fragmento de un relato escrito bajo los influjos del perfume venenoso de la Fleur Jaeggy, hace dos años.
El matrimonio
Irma Zack está toda vestida de blanco. De novia. Afuera el viento silba, la noche se cierra como un puño alrededor de la aldea, de la casa paterna del Sr. Zack, que ahora es su casa. Se mira en el espejo. No se ha sentido bella en todo el día. La falda le chinga. Un defecto que las manos de hada de la prima Adele no pudieron corregir, aunque disimuló con unos diminutos alfileres. Le parece que no es un buen comienzo para una novia y teme.
Ahora por fin puede sacarse el vestido. Debe quitárselo para no volver a usarlo nunca. Sobre la cama doble está la caja de cartón que la misma Adele forró en papel de seda, como un ataúd floreado, esperando el vestido, los restos de su soltería. Una vez que lo guarde y lo cubra con el finísimo, crujiente papel, irá a la parte alta del ropero, de donde no volverá a salir nunca.
Irma comienza a quitarse el traje de novia. Antes de salir, Adele le ha soltado la larga hilera de pequeños botones forrados en satén, uno debajo de otro, siguiendo la línea de la columna vertebral. Lo pliega tal como Adele le ha indicado. Antes de poner la tapa, lo mira una última vez y trata de alejar los malos pensamientos.

Afuera, en el pasillo, el Sr. Zack espera vestido con el pijama de estreno. Se mojó la cabeza y se puso mucha loción para tapar los vahos alcohólicos de la fiesta. Tiene la pija dura.

domingo, 18 de octubre de 2009

jueves, 8 de octubre de 2009

Hoy CF en Rosa Molesta Club



Naranjas azules presenta
Los 4 fantásticos
Carlos Gardini/Laura Ponce/Alejandro Alonso/Juan Guinot

Jueves 8 de octubre, 20.30
Bar de La Tribu (Lambaré 873)
Entrada gratis

domingo, 6 de septiembre de 2009

El camino del tabaco

-Tenés que leer esto-, me dijo un amigo y me puso en la mano una edición vieja y estropeada de Sudamericana de un libro llamado "El camino del tabaco", firmado por un tal Erskine Caldwell.
Cuando leí el título, por un momento, temí que me lo estuviese dando por mi afición al tabaco. ¿Sería un libro de autoayuda para fumadores empedernidos? ¿Se estaría convirtiendo mi amigo -y compañero de algunos vicios, vale decir- en uno de esos acólitos de la vida sana?
-¿Qué es?-, pregunté con cierto temor.
-Te va a encantar- me dijo-, fue un best seller en su época y ahora nadie se acuerda ni del libro ni del autor. Haceme caso: leelo.
-Bueno-, le dije y el libro quedó sobre el escritorio un par de días.
El libro es pequeño y liviano. Como dos por tres sufro de dolor de espalda -según mi novio por la manía de dormir con los dos gatos que me ocupan la mitad de mi mitad de la cama y me obligan a torcerme según el despliegue que se les antoje darles a sus cuerpos- nunca llevo libros pesados en la cartera. Así que una mañana, saliendo para el trabajo, agarré "El camino del tabaco" y lo metí entre mis cosas, un peso casi imperceptible.
Lo abrí esa mañana en el 96. El olor a viejo del libro, el adorable olor a viejo de los libros viejos, colmó mi nariz librándome de los olores matutinos de un colectivo cargado de trabajadores. ¿Por qué, por el amor de dios, nadie abre las ventanillas? Leí unas diez páginas en el trayecto y lamenté que hubiésemos llegado tan rápido. Lo volví a abrir en el 2, a las dos de la tarde. Lo seguí en la cama antes de dormir la siesta. Volví a abrirlo en el 96 a la mañana siguiente y otra vez en el 2, a la tarde. Se lo comenté a otro amigo por teléfono. Me obligué a no terminarlo tan pronto como quería, a retenerlo todo lo posible como, cuando era chica, hacía durar en la boca mi caramelo favorito. Leí quince de las últimas veinte páginas en el 53, un domingo a la nochecita, de parada, rodeada de niños y mujeres y hombres que volvían de sus paseos domingueros, bajo la luz mortecina de ese colectivo que volvía todo más triste y miserable, si es que es posible tornar más triste y miserable un domingo a la nochecita. Lo terminé esa misma noche en mi casa.
"El camino del tabaco" es una novela tremenda. Jeeter Lester vive con su familia en una casa medio derruida al borde del camino del tabaco. Los Lester tuvieron diecisiete hijos; cinco murieron y de los doce que quedaron vivos, sólo dos viven con ellos. De los otros nada saben, huyeron hacia la ciudad a trabajar en las hilanderías o en los aserraderos, en busca de una vida un poco menos miserable. Con ellos queda una muchacha con la que nadie quiere casarse pues tiene labio leporino. Por pereza, Jeeter lleva quince años postergando el momento de llevarla a la ciudad para que un médico le cosa el labio y la chica pueda seguir con su vida. Y un adolescente que en breve va a casarse con una predicadora, veinte años mayor que él, la viuda del predicador, una mujer libidinosa e ignorante que dice que habla con Dios y que no tiene nariz, solo las foses nasales, los agujeros grandes y negros que la vuelven un montruo aunque con un cuerpo todavía apetecible según la mirada de Jeeter. En la casa también vive la madre de Jeeter, una vieja que todos esperan que se muera de una vez por todas y a la que tratan peor que a un perro. Y Ada, la esposa de Jeeter, cuya mayor preocupación es tener un vestido del largo apropiado, esto es del largo de moda, el día de su entierro. A Jeeter también lo preocupa su entierro y les ha hecho jurar a todos que le conseguirán un traje cuando llegue el momento, que no tendrán el tupé de enterrarlo con su overol, y que tampoco permitirán que una rata se meta en su ataúd, como sucedió con su padre que se fue a su última morada con parte del cuello y la cara comidos por el roedor. Los personajes de la historia se completan con Lov, el yerno de Jeeter, casado hace unos meses con su hija de doce años.
La miseria, la lujuria y una religiosidad chasco atraviesan toda la historia.
Los personajes son la basura blanca de la Gran Depresión de los años 30. Fornicadores, ladrones y, por momentos, tremendamente ingenuos. Dios es la excusa y el fundamento para seguir atados a la pobreza, para dejar todo para el día de mañana, cuando Dios quiera.
"El camino del tabaco" es una novela terrible, descarnada, por momentos exasperante y, siempre, una obra de la mejor narrativa norteamericana del siglo XX. Fue a parar enseguida a mi pequeño altar de novelas que agradezco haber encontrado en esta vida, junto a "El corazón es un cazador solitario", de Carson Mc Cullers y "Mientras agonizo", de Faulkner.
No me queda más que recomendarla y envidiar a los futuros lectores de esta obra inmensa. Y agradecerle a Sebastián por habérmela prestado.

viernes, 21 de agosto de 2009

Premio Juanele

Mis amigos del Grupo Metamorfosis, de Paraná (Entre Ríos) lanzaron este concurso con el nombre de uno de los más grandes poetas de la Argentina, Juanele Ortíz, en el que premiarán al mejor libro de poesía (editado). Hay $2000 de premio y la obra que un artista plástico realizará ad hoc basándose en el libro premiado. Cierra el 21 de septiembre.
Las bases completas aquí.

sábado, 15 de agosto de 2009

Ya llegó la primavera!


Ciclo Carne Argentina presenta
Colección Primavera
Juan José Becerra/Mariana Suozzo/Carlos Moreira
...y desde Corrientes
José Gabriel Ceballos
Jueves 20 de agosto, 20.30
Bar de La Tribu (Lambaré 873)
Entrada gratis

sábado, 8 de agosto de 2009

Bien saignant!


Ciclo Carne Argentina en el aniversario de la Revista Llegás
Alejandra Zina/Julián López/Selva Almada/Millán&Pandolfelli
Jueves 13 de agosto, 20.00
Biblioteca de la Alianza Francesa
Avenida Córdoba 936
Entrada gratis

miércoles, 5 de agosto de 2009

Mujeriegas


Adelantando el curso sobre escritoras que dará en agosto en la librería Paradigma, Marina Arias publicó un par de artículos en Hablando del asunto. El segundo de ellos sobre Sierra padre, de María Martoccia, y Una chica de provincia. (click)

jueves, 16 de julio de 2009

Muy recomendado!


Hace poco salió Glaxo, la última y bienvenida novela de Hernán Ronsino. Se las recomiendo. Es breve así que se aconseja paladearla despacito para que no se termine tan rápido!
En El interpretador pueden leer un fragmento (click).

lunes, 29 de junio de 2009

Último número


Entrevista a Ana María Shua/Encuesta sobre talleres literarios/Reseñas de libros y etc.

domingo, 21 de junio de 2009

Frío

Ciclo Carne Argentina presenta
Colección Invierno
Naty Menstrual/Ricardo Ragendorfer
Concepción Bertone/Enrique Butti
Jueves 25 de junio, 20.30
Bar de La Tribu [Lambaré 873]
Entrada gratis

domingo, 14 de junio de 2009

Hoy en La Gaceta de Tucumán

Muchas gambetas, varios laterales y algún gol

Fútbol, "De puntín, autores varios, (Sudamericana / Mondadori - Buenos Aires). Una antología con subtítulo pomposo reúne 21 relatos, de los cuales cinco se comen la cancha. Por Walter Vargas


Hace rato ya que en la Argentina la literatura futbolera dejó de ser cosa de los acreditados pioneros, Juan Sasturain, Osvaldo Soriano, Rodolfo Braceli (aunque en menor medida) y, naturalmente, Roberto Fontanarrosa, indiscutido Maradona del género. De un par de lustros a esta parte, el fascinante juego de la pelotita ha propiciado unas cuantas historias contadas por nuevos autores de procedencia diversa, a cuya cabeza, si de sangre joven hablamos, se han puesto Eduardo Sacheri y Ariel Scher. En cualquier caso, aludimos a una expansión y a una profusión que ha tenido, y tiene, consistencia y continuidad sobremanera a partir de la contribución de Ediciones Al Arco, primera y única editorial argentina dedicada pura y exclusivamente a temáticas relativas a los deportes. Al Arco, que ahí vamos, salió a la luz en 2003 con el imperdible De puntín (11 relatos que constan en un libro cuyo prólogo le correspondió a Jorge Valdano; su contratapa, a Eduardo Galeano y sus ilustraciones, al ya aludido Negro Fontanarrosa), pero que nada tiene que ver con el De puntín que acaba de editar Sudamericana (bajo el sello de Mondadori), flagrante y pasmoso calco presentado mediante la pomposa leyenda de “Los mejores narradores de la nueva generación escriben sobre fútbol”. Sellada la aclaración, que urgía, entonces sí cabe señalar que este De puntín reúne a 21 autores -uno de los cuales es Diego Grillo Trubba, a cargo, asimismo, de las tareas de selección- que procuran plasmar ideas y destrezas no siempre consumadas con felicidad. A veces, porque los partidos en cuestión no terminan de ser interesantes; a veces, porque las historias laterales son tan laterales que el fútbol deviene forzamiento borroso. Con todo, este libro ofrece la gracia de no menos de cinco cuentos que bien valen la entusiasta recomendación. Dios aprieta Start (Leandro Custo), Hombres que no aman al fútbol (María Fasce), ¿Para qué te voy a mentir? (Agustina Arias), El caso Di Canio (Juan Terranova) y, perla entre perlas, La camaradería del deporte, de Selva Almada. Encantadoras las señoritas que, al tiempo que faenan pollos, cultivan sus devociones futboleras ajenas a la languidez del eufemismo o, mejor, ajenas a toda languidez. La entrerriana Almada, en fin, se revela como uno de esos jugadores capaces de mejorar sus equipos y justificar plenamente el pago de la entrada.
© LA GACETA
Ver fuente de la nota.

domingo, 31 de mayo de 2009

54 semanas

54 semanas es un proyecto de Erik Molgora, fotógrafo peruano residente en España. "Una postal sin texto, sin historia ni remitente, no es más que un souvenir sentimental. En este blog se suman dos potencias: la palabra y la imagen. A partir de una fotografía, y durante 54 semanas, igual cantidad de autores han sido convocados a escribir un relato que complete la estampa. Un álbum de fotos más otro de relatos. Esto es, un álbum de postales."
Esta semana se publicó mi relato La monja blanca escrito a partir de una fotografía suya.
Pasen y echen un vistazo, hay una buena cantidad de relatos de escritores latinoamericanos contemporáneos. Clik acá!

miércoles, 6 de mayo de 2009

Salón literario

Casilda queda a 50 kilómetros de Rosario. La ruta de acceso está transitada por camiones transportadores de cereal y los silos plateados se levantan sobre los campos como armatostes de una viejísima película de ciencia ficción. Cada 5 kilómetros hay carteles que nombran pueblos que deben quedar atrás de los campos, de un uniforme color marrón por los rastrojos que quedan después de la cosecha.
Casilda tiene cuatro plazas juntas y enormes en el centro. Y un montón de hoteles. Demasiados para una ciudad tan pequeña (más tarde me explicarían que la capacidad hotelera de Rosario es muy reducida, así que muchos viajeros pasan las noches en Casilda).
Casilda tiene un teatro bellísimo, el Dante, fundado en 1875, por los italianos que poblaron esas tierras en el siglo XIX. Abandonado durante muchísimos años, con sus ventanas y puertas tapiadas, con las paredes pintadas con los nombres y las promesas de los candidatos de turno, el Dante estuvo a punto de ser vendido y demolido. La gente de Casilda se opuso y luchó hasta conseguir que la municipalidad lo comprara y consiguiera la plata para restaurarlo. Hace poco más de un año, el Dante fue reinaugurado. Ahora lo dirige y lo cuida, como si fuese su propia casa, Diego Costa. Prácticamente sin presupuesto, pero con un empecinamiento y un compromiso sorprendentes.
Diego me llamó hace un par de meses para invitarme a este Primer Salón Literario, que arrancó la tardecita ya oscurecida del 1 de mayo y que terminó, para el público, alrededor de las 11 de la noche y, para los escritores invitados, a las 4 de la mañana en el bar de Yamil Dora, el poeta que lo ayudó en la organización, un gran anfitrión y un tipo divertidísimo.
Tuve el placer de compartir las lecturas con escritores de Casilda y de Rosario, gente joven que escribe sin pausa y sin pretensiones (¿Frankfurt 2010? ¡qué buen chiste alemán!).
El cierre del Salón estuvo a cargo de Rodolfo Alonso en una charla con Sergio Gioacchini (director de la editorial rosarina Ciudad Gótica, que tiene un catálogo de 400 títulos).
Confieso que no lo conocía a Alonso: un escritor de una trayectoria enorme, poeta, traductor de Pavesse, Ungaretti y Pessoa, un hombre ilustradísimo, autodidacta, curioso. Y de una enorme generosidad.
A la mañana siguiente, mientras me sacudía la resaca de la noche anterior, en el comedor del hotel, charlamos un rato largo con Rodolfo Alonso. Enterado de mi entrerrianía me contó de cuando tenía 17 años y con Paco Urondo cruzaban a Paraná en la balsa para visitar a Juanele. "Caminábamos por la orilla del río y Juanele nos mostraba las distintas tonalidades del agua a medida que avanzaba el crepúsculo. Andábamos a los manotazos matando mosquitos. No Juanele: cuando el brazo se le ponía negro, simplemente pasaba la mano y los apartaba." Y Alonso repitió el gesto sobre la manga del saco y sonrió como si lo estuviera viendo.

martes, 28 de abril de 2009

miércoles, 8 de abril de 2009

Figurín literario

Carne Argentina Colección Otoño
Iosi Havilio/Teresa Arijón
Cristian Alarcón/Hebe Uhart
Jueves 16 de abril, 20.30
Bar de La Tribu [Lambaré 873]
Entrada gratis

jueves, 26 de marzo de 2009

Locas por el fútbol

Hasta los 5 o 6 años iba bastante a la cancha. Mi padre era jugador en el Club Recreativo San Jorge y mi tío Luisito (en los partidos le decían el Vaca) en su eterno rival, el Club Atlético Villa Elisa. Me llevaban mis tías y mis vecinas; a veces también venía mi madre. De esa época recuerdo sobre todo los campeonatos nocturnos que se jugaban en verano. El perímetro de la cancha, débilmente iluminado por bombitas domésticas, lindando con los fondos del viejo hospital y los terrenos baldíos sembrados de chilcas. El cielo solía estar plagado de estrellas y desde los pastizales llegaba el canto de los grillos. Me agarraba del tejido para ver de cerca a los muchachos corriendo atrás de la pelota. Todos me parecían atléticos y hermosos. Soñaba con ser la novia de alguno cuando fuera grande.
La camaradería del deporte es el relato que escribí para la antología De puntín (Mondadori, 2008). Es una historia de botineras de pueblo, sin siliconas ni fotos de tapa en la revista Papparazzi; solo chicas que aman el fútbol y a los futbolistas.
Relato completo (click).

miércoles, 4 de marzo de 2009

martes, 10 de febrero de 2009

Postal de invierno para pasar el verano

Larsen y yo nos vestimos en la misma pullovería!

jueves, 29 de enero de 2009

lunes, 5 de enero de 2009

Para que no parezca un accidente

Hace unos años, una mujer conocida de mi madre apareció colgada en un galponcito en el fondo de la casa que compartía con su esposo. Cuando me pasó el parte de difuntos de esos meses (un tema obligado cada vez que la visito) me contó con tristeza ese episodio. Y enseguida me dijo que ella creía que el marido la había matado armando una escena de suicidio. Parece que todo el mundo sabía que él la golpeaba. Le dije que de haber sido un crimen, la policía, a quien hay que acudir inevitablemente en estos casos, debería haberlo advertido. Mi madre me miró y sonrió como diciendo: la policía? En el fondo mi comentario no era sino una manera de consolarla por la muerte de esa mujer que ella conocía y apreciaba aunque no hubiesen sido amigas. Absurdo. Si el marido no había puesto la soga alrededor de su cuello, sí se había encargado durante años de maltratos y humillaciones de conducirla a esa única salida. En cualquier caso las sospechas de mi madre eran ciertas: el marido la había asesinado.

Ayer apareció esta nota de Mariana Carbajal en Página 12 que me recordó inmediatamente aquella conversación con mi mamá. Recomiendo leerla (click).

El femicidio es la expresión extrema de la violencia de género.